LOS ROSTROS DE CHUCK CLOSE: CALLE 86 Y SEGUNDA AVENIDA

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LOS ROSTROS DE CHUCK CLOSE: CALLE 86 Y SEGUNDA AVENIDA
Autoretrato (2017). Chuck Close. Hand-glazed ceramic.

Chuck Close, el renombrado artista estadounidense, tenía un enfoque único para crear retratos. Este enfoque estaba profundamente influenciado por su prosopagnosia o ceguera facial. Este trastorno neurológico hacía muy difícil que Close reconociera o distinguiera distintos rostros.  Sin embargo, la prosopagnosia de Close, no fue un obstáculo para su desempeño artístico, sino que, por el contrario fungió como una fuerza motora que impulsó su trabajo. 

Los retratos de Close, que se exponen actualmente en la estación de la calle 86 en la línea Q del metro de Nueva York, muestran su estilo único de convertir fotografías en pinturas al dividirlas en pequeños mosaicos individuales. Estos mosaicos, similares a los píxeles de una imagen digital amplificada, se juntan para formar rostros increíblemente realistas, que nuestro cerebro percibe y reconoce con facilidad. Pero, ¿cómo es que nuestro cerebro es capaz de percibir estos rostros formados por pequeños mosaicos?

Detalle del Autoretrato: Yellow Raincoat (2017). Chuck Close. Stained Glass micro-mosaic.

La percepción y el reconocimiento de rostros son procesos fundamentales que facilitan las interacciones sociales.  Cuando percibimos un rostro, obtenemos información acerca de la identidad de la persona, su estado de ánimo, y su atención en cuestión de segundos.  Por ejemplo, cuando miramos el retrato de Sienna, realizado por Close, en segundos percibimos: una mujer afroamericana, joven, con actitud pensativa.

Sienna (2017). Chuck Close. Stained Glass micro-mosaic.

Nuestro cerebro está equipado con mecanismos especializados en procesar y reconocer rostros. Uno de los descubrimientos científicos más importantes en este campo, fue el descubrimiento de lo que se conoce en inglés como “face patches”: regiones en la corteza cerebral -con varios milímetros de diámetro, especializadas en el procesamiento de rostros. Estos “face patches” o “áreas de procesamiento facial” contienen neuronas responsivas a caras, es decir, neuronas que aumentan su actividad (el número de potenciales de acción por unidad de tiempo) cuando observamos un rostro. Estas áreas de procesamiento facial se encuentran a lo largo de la corteza temporal1 y prefrontal2 (PFC) en el cerebro de los primates.

El descubrimiento de las neuronas especializadas en la percepción de caras se remonta a 1972, cuando Charles Gross, encontró que ciertas neuronas en la corteza inferotemporal de monos responden selectivamente a caras. Los experimentos demostraron un aumento en la tasa de disparo de las neuronas cuando el mono miraba los rostros de otros monos o rostros humanos3,4.

Estudios posteriores han demostrado que las neuronas en estas “áreas de procesamiento facial”, prefieren “caras” sobre otros estímulos como objetos, lugares o partes del cuerpo4,5. La información de un rostro es transformada de un estado inicial, donde las neuronas responden a representaciones específicas como la geometría de los atributos faciales y su orientación, hacia un estado final donde las neuronas responden a representaciones más abstractas u holísticas como lo es la representación de la identidad6,7. Por ejemplo, en los estados de procesamiento inicial nuestras neuronas responden a detalles como qué tan cerca está un ojo del otro, o si el retrato de Sienna nos mira de frente o de perfil, mientras que en estados de procesamiento más tardío, nuestras neuronas responden a la identidad de Sienna sin importar si su rostro nos mira de frente o de perfil, o si sonríe o está enojada.

En 1997, Nancy Kanwisher, utilizando la técnica de imagenología por resonancia magnética funcional (fMRI) en humanos, descubrió que el cerebro humano contiene módulos. La técnica de fMRI mide de manera indirecta la actividad de las neuronas, midiendo el flujo sanguíneo en el cerebro. Kanwisher descubrió que el cerebro humano posee varios módulos, cada uno de los cuales procesa información sobre rostros, cuerpos y lugares. Las siguientes áreas: 1) área fusiforme (FFA), 2) área occipital (OFA) y 3) área posterior (pSTS), forman parte del módulo encargado de procesar rostros en humanos8.

Cecily (2017) Tumbled Glass Smalti

Es importante destacar que la percepción de caras no solo implica percibirlas, sino también reconocer estos rostros e interpreter las expresiones faciales. Estos procesos son esenciales para la comunicación social y la percepción de estados internos. Las áreas de procesamiento facial en el lóbulo frontal9, contienen neuronas que se activan en función de la expresión facial. Otras ”áreas de procesamiento facial” se activan cuando observamos rostros familiares, por ejemplo cuando miramos el rostro de un ser querido o a Lou Reed10.

Lou (2017) Hand-glazed porcelain and stoneware tile.

Todas estas “áreas de procesamiento facial” forman parte de una gran red neuronal, cuyas funciones son percibir, discriminar rostros o expresiones faciales, así como interactuar con otras regiones encargadas de guardar en la memoria estos rostros.  Cuando alguno de los componentes de esta red se daña, por un accidente cerebrovascular o por déficits genéticos, estas funciones se ven severamente afectadas.

Chuck Close, creador de los rostros que ilustran esta publicación, sufría de prosopagnosia o ceguera facial. La prosopagnosia es una condición que dificulta el reconocimiento de rostros11. El término proviene del griego prosopon (cara) y gnosis (conocimiento). Las personas con prosopagnosia tienen dificultad para determinar si un rostro es familiar, y no pueden identificar a otros por su rostro. También, les resulta difícil discriminar entre distintos rostros. La prosopagnosia se limita a rostros y es independiente del procesamiento de otros estímulos visuales, por ejemplo: objetos y letras. Las personas con prosopagnosia se valen de otro tipo de información sensorial, por ejemplo: la voz, el olor, entre otros para preservar la identidad de otras personas.

En el caso de Chuck Close, su condición de ceguera facial le permitió tener un enfoque único, el cual influyó crucialmente en su trabajo artístico. Close hizo retratos como una forma de grabar las imágenes de sus seres queridos en la memoria, ya que, debido a la prosopagnosia que sufría, le era imposible reconocer rostros. Para Close, si alguien movía el rostro medio centímetro, la percepción de ese rostro se tornaba en la de un rostro completamente nuevo. Por esta razón, a menudo, cuando salía a la calle, no reconocía a las personas con las cuales había tenido largas conversaciones la noche anterior.

La prosopagnosia de Close, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en una fuente de inspiración y una fuerza impulsora en su arte. Su enfoque único y su habilidad para transformar una fotografía en una pintura a través de marcas individuales, es un testimonio de su inquebrantable búsqueda de innovación. A pesar de su ceguera facial, Close encontró una manera de ver y recordar rostros a través de su arte, demostrando que incluso los desafíos más grandes pueden convertirse en oportunidades para la creatividad y la innovación.

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Referencias y lecturas recomendadas

Este artículo de divulgación científica fue creado en colaboración con Platogram: https://github.com/code-anyway/platogram y está basado en los siguientes contenidos de audio-video:

a) “Detrás de Nuestra Sonrisa” | Yuriria Vázquez, Semana Internacional del Cerebro, Morelia Michoacan, 2024

b) In the Studio: Chuck Close | White Cube

Y las siguientes referencias bibliográficas:

1.- Perret DI, Smith PAJ, Potter DD, Mistlin AJ, Head AS (1984) Neurons responsive to faces in the temporal cortex: studies of functional organization, sensitivity to identity and relation to perception. Hum. Neurobiol. 3: 197-208.

2.- O’Scalaidhe SP, Wilson FAW, Goldman-Rakic PS (1997) Areal segregation of face-processing neurons in prefrontal cortex. Science 278:1135-38.

3.- Gross CG, Rocha-Miranda CE, Bender DB (1972) Visual properties of neurons in inferotemporal cortex of the Macaque. JNeurophysiol. 35(1):96-111.

4.- Tsao DY*, Freiwald WA*, Tootell RB, Livingstone MS (2006) A cortical region consisting entirely of face-selective cells. Science 311:670-674. *These authors contributed equally to this work.

5.- Hesse JK & Tsao DY (2020) The macaque face patch system: a turtle’s underbelly for the brain. Nature Review Neuroscience, 21: 695-716.

6.- Freiwald W, Duchaine B & Yovel G (2016) Face Processing Systems: From Neurons to Real World Social Perception, Annu Rev Neurosci, 39: 325-346.

7.- Taubert J, Wardle SG, Ungerleider LG (2020) What does a “face cell” want? Progress in Neurobiology. 195:101880.

8.- Kanwisher N, McDermott J, Chun M. (1997) The fusiform face area: A module in human extrastriate cortex specialized for face perception. J Neurosci. 17:4302–4311.

9.-  Tsao DY, Schweers N, Moeller S, Freiwald WA (2008b) Patches of face-selective cortex in the macaque frontal lobe. Nat Neurosci. 11:877-79.

10.- Landi SM, Viswanathan P., Serene S, Freiwald WA. (2021) A fast link between face perception and memory in the temporal pole. Science 373(6554):581-585.

11.- Lahiri D., Prosopagnosia, (2020) Cortex 132, 479.